Acerca de Mi

Mi nombre es Shantal, tengo 27 años, soy originaria de España, pero debido a oportunidades laborarles me mudé a Cancún, México. De niña fui una pequeña muy normal, sana, con mucha energía, me encantaba nadar en la piscina pública de nuestra comunidad, siempre estaba en el parque, corriendo con mis amigas.

Shantal-DominguezCuando cumplí 13 años, mi padre falleció y la familia vivimos momentos muy duros; mi madre tuvo que salir a ganarse el pan, y mis dos hermanas y yo nos quedábamos en casa a hacer las tareas del hogar.

La mayor de mis hermanas consiguió un empleo a los pocos meses, de modo que yo tuve que quedarme en casa para hacerme cargo de mi hermana de 8 años. De ahí en adelante, ya sea por falta de actividad física, depresión y mala alimentación comencé a subir de peso sin control.

Me estaba convirtiendo en una mujer pero no me sentía como una. Las chicas de mi secundaria usaban vaqueros pegados, blusas entalladas estrenando los cuerpos que el verano pasado les acababa de dar; en cambio yo, año con año usaba ropa más holgada y masculina para disimular los rollos y la grasa.

Olvidé los bañadores, las faldas cortas y todo aquello que alguna vez fui de niña.  Ojalá hubiese conocido Sistema Venus en aquel entonces…

A los 21 años, concluí mis estudios en Administración de Empresas Turísticas y conseguí un empleo como recepcionista en un hotel de la ciudad. Para entonces ya me había hecho a la idea que yo era una mujer gorda, obsesa, que esa era mi verdadera personalidad y que nunca lograría bajar de peso. Ya había intentado más de 30 dietas, visitado al menos a 5 doctores, y probado toda clase de pastillas, e incluso la hipnosis. Todas sin éxito.

Esos fracasos, me ponían peor cada vez, y es que cuando se es obesa, una tiene que lidiar con muchas cosas: el rechazo, los apodos, la burla, la baja autoestima, la desconfianza cuando un hombre te dirige la palabra…, tienes constantemente el corazón herido, sientes que no eres diga de nadie, que en realidad no se te toma en cuenta.

Pero peor aún es tener que soportar los fracasos constantes que se viven cuando tu dieta falla, tu novio o amiga te quedan mal, cuando ninguna prenda te queda en la tienda de ropa; el dolor de piernas, espalda…, sentirte ridícula al bailar, subir los brazos, o hasta al caminar.

Años más tarde, el hotel me ofreció un puesto como gerente pero en una de sus sucursales en Cancún, México. Justo a una semana de mudarme, una de las colegas hizo un comentario que me caló hasta el hueso. Ella dijo que Cancún tenía una playa hermosa que ahora yo podría disfrutar…

¿Cómo sería posible eso si ni me atrevía a usar un vestido? Esta vez, debía bajar de peso aunque mi vida dependiera de ello. Sé que suena radical, pero así es como yo me sentía. Ya no podía ser gorda.

Busqué en internet todas las opciones existentes. Muchas de ellas ya las había experimentado, pero al fin encontré una que por mucho, sonaba más verídica que las demás: Sistema Venus. En la página un hombre contaba junto con su esposa la anécdota de cómo ellos lograron bajar de peso, y sin más pruebas que sus cometarios me animé a adquirir el producto Sistema venus.

Viajé a México y me instalé perfecto. Pasaron los meses y yo seguía realizando las recomendaciones del Sistema Venus, para mi sorpresa, en los siguientes tres meses perdí 6 kilos.

Puede sonar poco, pero yo ya lo notaba en mi talla de ropa. Ahí me mantuve un tiempo, pero yo no quité el dedo del renglón, seguí haciendo al pie de la letra lo del Sistema Venus. Al paso de seis meses, perdí otros 9 kilos.

Para entonces ya me había comprado ropa nueva y no podía creer lo que estaba consiguiendo. Fue realmente un cambio gradual, constante y para nada sacrificado o doloroso, o tortuoso, era prácticamente como una respuesta natural del cuerpo; en verdad estaba viviendo un Sistema Venus.

Los siguientes cuatro meses perdí otros 6 kilos. Así que bajé 21 kilos en total. Sé que son muchos meses, pero era un regalo del cielo que todo lo que estaba perdiendo no lo recuperaba, que de hecho, mi cuerpo se veía firme y tonificado, sin grasa colgado ni nada de eso.

No sé qué más decirles chicas, pero el Sistema Venus,  es más que un producto, es un cambio de vida con el que se recupera total integridad y amor propio. Acá me encanta poder usar bermudas, faldas, vestidos y todo tipo de ropa ligera, disfrutar de la playa y nadar como cuando era niña, por una piscina libremente, segura y confiada de mi cuerpo.

Si yo pude, tú también puedes logras tener tu peso ideal!

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